ANDREA CON CASI 16 MESES.
Se va abriendo cada vez más al mundo que le rodea. A papá lo quiere mucho y se divierte con las cucadas que le hace. Cuando lo ve después de pasar un tiempo sin él, se le ilumina la cara y dice con sorpresa: PAPÁ??? Lo busca por la casa y le sonríe. Le toca su barba con una amplia sonrisa y le cantamos al mismo tiempo la canción de "Mi barba tiene 3 pelos". Eso le hace mucha gracias.
El otro día se ducharon juntitos y le vió la pirindola, entonces pronunció una palabra: TETA, TETA. Y su padre le dijo:
- No Andrea, eso no es una teta.
Me hizo mucha gracia.
Otra cosa curiosa es cómo admira y observa todas las fotografías de las revistas, buscando expresiones, caras, actividades y espera que yo le vaya poniendo nombre a todo lo que ve. Se queda sorprendida y callada, pensando y procesando en su cabecita las cosas de este mundo. Me hace gracia cuando ve a algún hombre o mujer con barba y pelo blanco porque de repente dice: ¡ABU! ¡ABU! Ella piensa que las personas de más edad son todos ABUS.
AENA, AENA. ¿Qué significa esa nueva palabra? Me sorprende que mi hija sepa decir ya arena, mientras la va cogiendo y la pone en el cubo. Me quedé sorprendida al preguntarle para asegurarme, al mismo tiempo que me eché un montón de arena en la mano
- Andrea ¿Qué es esto?
- AENA, AENA.
Pensaba que me decía que había nenas... ¡QUÉ CURIOSO!
Ahora le da abrazos a su bisabuela, y ella con 81 años no lo puede creer. Hoy se ha bajado con nosotras a la playa para jugar a hacer castillos y demás. No les eché foto... ¡QUÉ PENA!
Con el bisabuelo también lleva ciertos juegos de risas, besitos, abrazos y escondites.
Es una gran imitadora. Hoy estaba sentada con Nuestro perro Robert en el suelo, ella llega y se sienta al lado. Yo le hacía conquillas a Robert y él se pone a hacer la bicicleta moviendo ritmicamente las dos patitas de atrás. A Andrea le hace mucha gracia y de repente comienza a imitarlo agitando ella sus dos piernas en el suelo al mismo tiempo que reía.
A los niños de su edad los sobrepasa en altura. Cuando los ve, enseguida le sale una faceta tierna e intenta darles un abrazo y un beso. Yo tengo que llevar cuidado para que no los tire.
Aun no sabe levantarse si está sentada pero corre que se las pela. Le estamos enseñando a que coloque las manos por un lado y levante después el culete. Cuando le ayudamos y lo consigue, lanzamos un gran grito de alegría para que entienda que aunque le cueste, debe aprender y esforzarse. Jeje, le pesa mucho el culete.
Lo que nos está costando bastante es que no juegue con el perro cada vez que va a comer. Últimamente lleva un juego peligroso con la comida que va a terminar por convertirnos en un obeso a nuestro Robert. Todo se lo lanza desde la trona y se ríe, jugando. Pero claro, como no, todo es un juego para ella.
Mi princesa se está haciendo muy mayor. ¡Quien me iba a decir a mí el año pasado que éste iba a poder hablar con ella, jugar, reir, pasear, dormir toda la noche y la siesta... !